Lo que parecía un gesto de cortesía empresarial terminó siendo la antesala de una crisis personal para decenas de familias en Noetinger, Córdoba. El pasado martes, la dirección de Metalfor -empresa líder en maquinaria agrícola- autorizó a sus operarios a retirarse al mediodía para seguir el partido de la Selección argentina. Sin embargo, mientras los trabajadores estaban frente al televisor, comenzaron a recibir notificaciones por WhatsApp y cartas documento: estaban despedidos.

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Santiago Luna, uno de los 36 operarios afectados, relató la frialdad de la maniobra: “Nos retiramos a las 12 con la promesa de que esas horas no serían descontadas. Poco después, nos enteramos por mensajes de una empleada del correo que debíamos retirar telegramas. Nadie en la empresa nos dio la cara”, explicó. 

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La firma, que arrastra deudas con 23 entidades bancarias y opera a la mitad de su capacidad, atraviesa un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), pero la forma y el fondo de las desvinculaciones han generado un profundo malestar en la comunidad.

Sueldos en cuotas y señales de un "vaciado" industrial

Según el testimonio de los trabajadores, el deterioro de la situación financiera de Metalfor no es una sorpresa, sino un proceso que se agravó desde inicios de 2025. Tras un 2024 de ventas récord, la firma comenzó a fragmentar los pagos de salarios. “Nos empezaron a pagar en cuotas de 50.000 pesos cada dos o tres días. Hoy nos deben el 60% de mayo, todo junio y los días trabajados de julio”, detalló Luna.

Más allá de la mora salarial, los operarios denunciaron maniobras que interpretan como un desmantelamiento progresivo de la sede local. Luna señaló que la empresa trasladó piezas y maquinaria desde Noetinger hacia sus otras dos plantas en Marcos Juárez. “No tenemos vendas en los ojos: se dan cuenta de que la empresa está mal y sentimos que se quieren desligar de lo que es Metalfor en este pueblo”, advirtió el trabajador al remarcar el impacto que esto tiene en una localidad de apenas 6.000 habitantes.

El incumplimiento del pacto con la UOM

El conflicto tiene también una arista legal y gremial de peso. Existía un acuerdo previo con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) que, bajo el marco del sistema preventivo de crisis, prohibía explícitamente las suspensiones y los despidos mientras estuviera vigente. 

Según los trabajadores, la empresa rompió unilateralmente este pacto al desvincular a 36 personas sin previo aviso y, sugestivamente, en plena feria judicial.

A diferencia de otros recortes ocurridos el año pasado, esta tanda de despidos afectó a empleados con más de 20 años de trayectoria, lo que profundiza el drama social en la región. “Esta vez es mucho más profundo. El año pasado se fueron personas con poca antigüedad, pero ahora barrieron con gente que dejó su vida en la planta. Por eso decidimos hacer ruido y que esto se sepa”, explicó Luna.

Un llamado desesperado a las autoridades provinciales

Ante el silencio de los directivos de Metalfor y la falta de contacto directo con los responsables de la firma, los damnificados buscan que el conflicto escale a nivel gubernamental. La prioridad del grupo es que el Ministerio de Trabajo de Córdoba tome cartas en el asunto de manera urgente para garantizar que se cumplan las leyes laborales vigentes.

“Necesitamos llegar a Omar Sereno, el Ministro de Trabajo de la provincia”, reclamó Luna. El objetivo de los trabajadores es asegurar el cobro inmediato de los sueldos adeudados y garantizar que las indemnizaciones se paguen conforme a derecho, en un escenario donde el temor al cierre definitivo de la planta de Noetinger crece día a día.